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Al Gran Wyoming le mola el basket

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Patricia Parra – who has written posts on NoticieroDeportivo.com | .


  • En el Ramiro, donde estudió, se volvió loco por la pelota naranja: “Hoy La Demencia es, sin duda, un referente para todas las aficiones del baloncesto”
  • Intercambiamos libro con él. En un capítulo de su nueva obra “De rodillas, Monzón”, habla del ‘Estu’ y también da algún apunte de nuestro deporte en los 60.
  • Dónde comprar el libro Historia del Baloncesto en España

José Miguel Monzón (1955, Madrid. Más conocido como Gran Wyoming, Wyo, Chechu…) estudió en el Ramiro de Maeztu y , cómo no, iba a animar a aquel Estudiantes revelación de los años 60. Si hojean su nuevo libro De Rodillas, Monzón, verán que en el capítulo 14, titulado ‘El Ramiro’, confiesa haberse vuelto loco por el baloncesto en su momento: “Era un equipo amateur que en la temporada del año 1963-1964 le metió al Real Madrid 114-62. Sí querido lector, has leído bien. Tal cosa ocurrió. El equipo de un instituto de chavales pegó semejante baño al club más importante de España, que ya empezaba a fichar jugadores americanos” explica en su libro. Al preciso apunte de Wyoming se le puede añadir un toque aún más heroico en favor de sus tan admirados ídolos, ese curso los blancos también acabarían dominando en Europa tras ganar su primera Copa de Europa. “Sumían a los estudiantes, a los chavales, en una pasión por este deporte difícil de describir. Hablo de Juan Antonio Martínez Arroyo, Aíto García Reneses, Jose Luis y Gonzalo Sagi-Vela, José Ramón y Vicente Ramos, Javier Codina…” lista. Y es que a toda aquella chavalería ya la habían conquistado, muchos de esos protagonistas que nombra Wyoming, cuando en 1963 consiguieron estrenarse ganando un título nacional: la Copa de San Sebastián. En frente… el Real Madrid (94-90).

En las llamadas canchas rojas posan los héroes de la Copa del 63: Joaquín Montoto, Chiqui Fuentes, Javier Codina, Ben Mimoun, Francisco Pleguezuelos, Chus Codina, José Ramón Ramos y Juan Martínez Arroyo (Foto: Clubestudiantes.com)

 

Este  fin de semana mi amigo y fotógrafo Lluis Puigtió, y un servidor, tuvimos la fortuna de coincidir precisamente con el ingenioso presentador del programa El Intermedio. Fue en la Sala de Fiestas de ‘El Sarau‘, en Badalona, justo antes de que actuara en un concierto con su grupo Wyoming y los Insolventes. Le había llevado mi libro Historia del Baloncesto en España, allí podría repasar cualquier época del deporte de la canasta. Lo agarró cual reboteador implacable. Rodman o Clarence Kea… ¡Calderilla a su lado! ¡Qué bueno!

Verás tú, estos del grupo si lo ven… ¡Vuela! Son unos locos del baloncesto, sobretodo de la NBA ¿Martínez Arroyo sale en el libro?-. Me expresa a velocidad luz.
Sí, y muchos más de aquella época como los hermanos Ramos, Aíto, Pedro Ferrándiz, Lolo Sainz, Luyk…-. Le respondo.

Bajo el brazo, yo también traía un ejemplar de su nueva obra y Wyoming aprovecha para señalarla mientras vuelve a preguntarme, esta vez, solapando con mis últimas palabras:

¿Sabes que he escrito un capítulo sobre el baloncesto en el Ramiro?– Su expresión, más bien seria, da paso a la de un niño que abre los ojos como platos para mostrar su mejor dibujo.
Fue divertido ver cómo los músicos de su banda se interesaban con curiosidad por aquel tochazo de historia baloncestística. ¿Basket y rock and roll?

¿Eres jugador de baloncesto?-. Vuelve a preguntarme desde su 1.85, diez más del que escribe estas líneas.

Nada serio, ya ves, soy bajito, no como tú-. Me sincero bromeando. Recuerdo que antes del encuentro que les relato, le había preguntado a Aíto si recordaba al Wyoming jugador y que dijo que no. Pero nadie le quitará a nuestro protagonista su momentito baloncestero, como bien cuenta en su obra: “Yo sólo jugué un año al mini básquet, incapaz como era de mantener cualquier actividad de forma continuada si no era bajo presión, dada mi condición de esclavo liberto, así me sentía. A eso me enseñaron en el colegio La Fuencisla. Desaparecieron las hostias y floreció mi natural desidia”.

Pedro Ferrándiz con su placa (foto: FM)

Pedro Ferrándiz con su placa

De forma tan guasona también apuntilla el capítulo con una anécdota sobre un partido contra el Real Madrid: “A la salida, para rematar la faena, pasó a nuestra lado un Seat 600, creo que era de Pedro Ferrándiz (¡¡Tin, tin, tin: enano saltarín!!), el entrenador del Madrid, y los chicos empezaron a escupir al coche. Mi madre con gran rebote me dijo: ‘Ya no te traigo más’.[…] Hoy La Demencia es, sin duda, un referente para todas las aficiones del baloncesto” y continúa con algo que desconocíamos “mi sobrina juega en una liga en Madrid que es una pasada, es mixta y ellos mismos se pitan las faltas. No hay árbitros” nos sorprende Wyoming.Es una pena que haya tantos personajes conocidos y desconocidos que en su corazón tengan grandes recuerdos con los que se reconocen con el deporte de la canasta y acaben siendo enterrados de forma inconsciente por falta de difusión en nuestras televisiones y radios públicas.

Los amantes de esto seguiremos luchando para que el baloncesto llegue a los máximos lugares posibles mientras soñamos que un día se descentralicen los esfuerzos institucionales por hacer rey a un único deporte.

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