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Dori Ruano: “El techo de cristal lo pone quien gestiona el dinero”

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Ing. en Informatica

Patricia Parra – who has written posts on NoticieroDeportivo.com | .


Madrid, 5 mar (EFE).- Dori Ruano, campeona del mundo en 1998, dejó el ciclismo en 2005, a los 36 años, con ganas de acabar los estudios y prepararse para la vida profesional, pero lo hizo “cansada de reivindicar y de exigir” mejoras para el deporte femenino, constreñido bajo “un techo de cristal que ponen los que gestionan el dinero”.

“Y lo siguen haciendo los mismos”, afirmó la exciclista, que cerró recientemente una etapa de tres años como directora deportiva del equipo Lointek, dirige dos centros de entrenamiento personal en Salamanca y no descarta dar el salto en el futuro a las instituciones deportivas porque, afirma, “en el deporte femenino falta de todo, pero principalmente faltan gestoras”.

“En estos años como entrenadora del equipo Lointek UCI vi que todo seguía igual, era más de lo mismo. No estamos ni reguladas ni legisladas. Entran patrocinadores en el deporte femenino, pero esto no cambia. Como no haya una regularización por parte de las autoridades, esto avanzará de cara al márketing, para que nos callemos”, dijo Ruano a Efe.

El flamante estreno del equipo ciclista Movistar Femenino o el patrocinio de Iberdrola a las ligas femeninas españolas son, consideró, “un avance” que solo será real cuando por ley se equiparen sueldos o haya un salario mínimo para las mujeres, como para los hombres.

“Yo soy positiva e intento resaltar lo bueno, pero lo que no es justo no lo es. Está muy bien que los equipos ciclistas o de fútbol tengan una sección femenina. Pero el peor de los hombres no cobra lo que la mejor de las mujeres. ¿Que sale un equipo? Muy bien. ¿Que les dan 1.000 € de sueldo? Muy bien, hemos dado un paso, pero falta el más grande”, afirmó.

Dori Ruano (Villamayor de Armuña, Salamanca, 1969) fue en 1997 subcampeona mundial de ciclismo en pista, en puntuación, y campeona en 1998. En carretera, ganó el bronce en el Mundial contrarreloj de 2001. Fue olímpica en Barcelona’92, Sídney 2000 (séptima en puntuación) y Atenas 2004.

Siempre mantuvo un criterio propio para llevar las riendas de su carrera. Se empeñó en contra de la Federación Española en compaginar pista y carretera y los resultados le dieron la razón. Fue la primera campeona española contrarreloj, en 1995, sumó seis títulos más y aún se retiró en 2005 como subcampeona nacional. En ruta se impuso en 2001.

Tiene un máster en Gestión de Organizaciones Deportivas y es licenciada en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. En 2015, fue nombrada directora del equipo femenino Lointek (ahora Sopelana Women’s Team), en ese momento el primer equipo español en el ránking UCI (Unión Ciclista Internacional).

“Dejé Lointek porque salió Movistar y casi todas las corredoras se colocaron en este equipo profesional. Yo monté hace cuatro años un centro de entrenamiento personal en Salamanca y la verdad es que me va muy bien. En Navidad abrí otro y estoy contenta”, aseguró Ruano.

“Realmente lo que hace falta es que la FIFA, la UCI, la FIBA obliguen a que los contratos femeninos estén legislados. Hay mucho márketing, grandes empresas que meten dinero, pero ¿este dinero llega a las chicas? Es la pregunta que nos tenemos que hacer. Mucho”, advirtió, “se hace de cara a la galería”.

“¿Quién gestiona todos esos dineros? El techo de cristal es el que gestiona el dinero y sigue siendo el mismo”, dijo quien durante su etapa al frente de Lointek era en realidad trabajadora autónoma, con un sueldo “que estaba bien, pero acorde con un equipo humilde que hacía lo que podía”.

“Si hubiera podido vivir de eso, me habría planteado seguir en mi mundo, pero no se puede, hoy por hoy tampoco”, afirmó.

Según los datos que conoce Ruano, las corredoras del nuevo equipo Movistar Femenino “tienen su seguridad social y sus 1.000 € de sueldo, 12.000 al año, que”, consideró, “están bien, pero el contrato mínimo de un Movistar masculino está en 40.000 euros. Los equipos femeninos salen baratos”.

También se quejó de la consideración que dispensan los medios de comunicación a las deportistas -“las siguen tratando como el cuerpo perfecto y la cara bonita”- y de las diferencias en los premios económicos.

“Escucho decir que las carreras de mujeres son más lentas. Y pienso, ¿pero tú has visto una carrera de mujeres realmente? La competitividad es la misma, en vez de ir a 45 kms de media van a 40, pero lo que hay que mirar es el grado de exigencia y de esfuerzo, la grandeza”, sostuvo la excampeona mundial.

Buena conocedora de las estructuras del deporte desde su base, la salmantina recordó que “cuando empiezan en las escuelas, compiten igualmente los niños y las niñas”

“El problema viene cuando las niñas pasan a categoría cadete. Como hay menos, tienen que integrarse en un equipo masculino, que para ellas es un entorno hostil. O tienen mucha personalidad o lo acaban dejando. No hay muchos sitios en los que haya suficientes chicas para hacer un equipo femenino, en mi comunidad es imposible”, afirmó.

Ruano advirtió también de que, durante su carrera deportiva, las ciclistas tienen que emplear tantas energías “en cuidarse, en entrenar, en competir” que a menudo renuncian a plantear reivindicaciones o quejas que las distraen de sus objetivos.

“Te metes en la vorágine de dar pedales y no piensas en todo esto que hablamos ahora, en la desigualdad. Yo siempre he sido reivindicativa. Pero lo que me gustaba era competir, me gustaba tanto la bici que nunca quise que me dijeran que entrenaba menos que un hombre, quería que me exigieran igual. Ahora hay otros altavoces, como las redes sociales, y quizá serían más escuchadas mis protestas”, reflexionó.

Como en el resto de los deportes, dijo, en el ciclismo faltan entrenadoras, directoras, jueces. “Falta de todo”, dijo Dori Ruano, “pero principalmente faltan gestoras. Mujeres que hayan vivido lo que yo he vivido en la competición y que puedan gestionar, estar en una federación. Para mí es muy importante, que la mujer pueda acceder arriba del todo”.

¿Está ella dispuesta a dar ese paso?

“Ahora no. Hubo un momento en que no me hubiera importado tirar para adelante. Hay gente que me sugería que me presentase a presidenta de la federación. No es no me viese capacitada, es que estaba en otra dinámica”, explicó.

“Cuando terminé con la bicicleta estaba acabando de estudiar, planificando mi futuro. Había sido deportista hasta los 36 años y lo que me planteaba era tener una profesión, no quería vivir de ser presidenta. Para gestionar tienes que tener primero tu vida hecha profesionalmente”, añadió.

Luego, con su vida “enfocada al mundo del entrenamiento”, montó su empresa y quería “tirar de ella”. La gestión deportiva “de momento” no está entre sus ideas. “Pero tampoco lo descarto, ¿eh?”.

“Las federaciones están gestionadas por hombres que se meten ahí y de ahí ya no salen. Se mueven muy bien, tienen todo muy bien agarrado, es muy difícil que una mujer pueda entrar”, señaló.

Dori Ruano confía en que las estructuras faciliten el futuro a “un par de corredoras españolas impresionantes” que estuvieron con ella en el equipo Lointek y que pueden ser grandes campeonas. “Si somos pacientes con ellas”, avisó.

Una es Sheyla Gutiérrez, campeona de España en ruta, que pertenece al equipo estadounidense Cylance, y otra Alicia González, del Movistar Femenino.

Mientras sigue la carrera de sus sucesoras, Ruano continuará alzando la voz en defensa del deporte femenino siempre que tenga ocasión. Como en las últimas jornadas sobre Deporte y Mujer organizadas por el Comité Olímpico Español (COE), cuando las conferenciantes debatían sobre ayudas publicas y cuotas y la exciclista, escondida entre el público, pidió la palabra y preguntó: “¿Por qué hablamos de ayudas? Hablemos de una vez por todas de sueldos. Si hacemos jornadas laborales de entrenamiento y competición de más de ocho horas, ¿por qué lo dudamos?”.