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A MasterChef le falta mucha humildad

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Patricia Parra – who has written posts on NoticieroDeportivo.com | .


Sí, a la alegría de la huerta de esta edición, a la mujer que te arrancaba una sonrisa con solo verla en pantalla, a la aspirante que repartía al mismo nivel cariño, compañerismo, trabajo y humor. Se fue (perdón, expulsaron) a la chispa de la vida de esta edición. Y se fue (perdón, expulsaron) porque le salió una bechamel que más que una salsa parecía el hielo del muro del Norte de ‘Juego de tronos’.

Ella misma lo reconoció, lo asumió y entonó el ‘mea culpa’ asegurando, primero, que no estaba contenta con su plato (al que llamó Jardín de las Delicias) y, segundo, admitiendo que dejó enfriar la bechamel hasta que se convirtió en cemento.

Sí, así ha sido el concurso de Silvia, con toda la humildad del mundo, sin creerse absolutamente nada y con la cabeza siempre gacha. Pues no, Silvia, no. La cabeza bien alta porque no sólo has demostrado y has mostrado las excelentes capacidades que tienes, sino también porque has sido el gran descubrimiento de esta edición.

Cierto es que todos conocíamos a Silvia Abril tras su paso por programas como ‘Tu cara me suena’. Sabíamos su sentido del humor, su chispa, su gracia…, pero ‘MasterChef Celebrity’ ha descubierto a una gran persona. ¡Pero si hasta llorando nos hizo reír! Es la positividad personificada.

Se la va a echar mucho de menos. Y aunque aún quedan sus colegas, dícese, Corbacho (cómo se emocionó anoche), Edu Soto, Anabel, etc. se ha ido el alma y la energía. Y es que Silvia es una de las culpables del éxito de esta edición Celebrity, que anoche volvió a cosechar unos datos de audiencia que ya les gustaría tener a otros (2.342.000 de espectadores) A ver ahora cómo mantienen las pilas cargadas.

Pero perdió la humildad y ganó el orgullo y la prepotencia. Y no sólo la de Patricia Montero que anoche volvió a demostrar que cuando ha competitividad no hay amigos, sino también la del jurado, que de nuevo volvió a rozar la crueldad en sus valoraciones.

“En el momento que aprenda a escuchar y a valorar esas críticas va a dar un subidón importante y a mí me gustaría que lo hiciera”, valoró Corbacho tras ser testigo de la cabezonería de la actriz con su plato.

“Este plato es un batiburrillo”; “Es un plato que no has pensado”; “No, Patricia, no… Tú no te puedes comer esto”; “Ibas perdida y has empezado a tirar elementos”; “El espárrago está sin pelar, con toda la piel”; “La salsa te ha quedado bien de chiripa”; “Acepta las críticas y di me he equivocado”; “Te hace falta un poquito de humildad”…. Y podría seguir y seguir y seguir sin descanso.

Pero Patricia se quedó estancada en el ‘no’, en el orgullo, en un empecinamiento sin sentido. Daba igual lo que le dijeran que para ella su plato, al que con toda la razón del mundo llamó ‘Pieles’, estaba logradísimo. “No, no y no”, negaba con la boca y la cabeza ante las críticas del jurado.

Para ella su plato era bueno y punto pelota. Daba igual que los carabineros estuvieran sin pelar encima de una salsa, daba igual que pusiera la chalote sin pelar, daba igual que los espárragos tuvieran más hebras que una red… Su plato no ser merecía la valoración que hizo el jurado. Hay que ser dura de mollera.

Todo lo contrario de Silvia, a la que el jurado también criticó con dureza, pero que supo encajar a la perfección. Nerviosa, pero con sentido del humor, sin perder su chispa. Nada que ver con Patricia a la que, como bien dijo Samantha, no es la primera vez que su orgullo la lleva por el camino equivocado.

“Tienes que ser más humilde en cocinas. Te lo dije con la bechamel, te lo dije con los gañotes y te lo digo hoy con tu plato. Y al final no hay nada en reconocer que no sabes y que quieres aprender. Y eso lo valoramos muchísimo”, le espetó Samantha, y sólo puedo decir que amén. Más razón que una santa.

Por no reconocer, Patricia fue incapaz hasta de reconocer que le falta humildad. Tampoco le falta. Ella es más humilde que unas alpargatas. Pero hay que entender a Patricia. Ha sido deportista de élite antes que actriz y la competitividad corre por sus venas. Ahora, que también corre por las de Saúl y todavía no he visto al jurado advirtiendo de su falta de humildad. Debe ser que de lo que se come se cría.

Tras las palabras de Samantha (y las de Pepe, y las de Jordi) juro por lo más sagrado que pensé que la expulsada iba a ser Patricia. Pero no. De nuevo, MasterChef me dejó ‘to’ loca’ y acaba expulsando a la que por su trabajo durante estas 4 semanas menos se lo merecía.

Llegados a este punto deberíamos echaros a las dos, pero las reglas de este programa no nos lo permiten”, soltó Pepe en el momento de decir la expulsada. Y es que Silvia lo hizo mal, pero el castigo verbal fue para Patricia. “Nunca habíamos visto a nadie tan perdido en cocinas como a ti, ni a nadie con unas ideas tan malas. Tu plato ha sido desastroso”, finalizó Samantha. Y los golpes siguen cayendo…

De lo que sí estoy segura es de que la cura de humildad a Patricia ha colado hondo. De lo que no estoy segura es de si ha calado en ella o en el resto de sus compañeros, incluido jurado. Como decía mi abuela “le dijo el cazo a la sartén”. No se puede exigir modestia y llaneza cuando el que la pide tiene la justita. En fin, que mi Silvia se ha ido (perdón, la han expulsado) y la voy a echar mucho de menos. Habrá que esperar a la repesca. Todos somos Silvia.