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Vanessa Pereira, la brasileña que sueña con jugar al fútbol sala en París2024

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Patricia Parra – who has written posts on NoticieroDeportivo.com | .


Madrid, 23 abr (EFE).- La brasileña Vanessa Pereira, mejor jugadora del mundo de fútbol sala femenino entre 2010 y 2012, vive ahora una etapa “muy bonita” en el Jimbee Roldán de la liga española, pero, a los 30 años y con un palmarés muy extenso que incluye seis Mundiales, tiene aún un gran sueño profesional por cumplir: ver su deporte en los Juegos Olímpicos.

Saltar a la pista en los Juegos de París 2024 sería un colofón magnífico para la carrera repleta de éxitos de esta estrella, que se implicó personalmente en la causa olímpica antes de los Juegos de Río 2016, cuando fue a hablar con el entonces ministro de Deportes de su país, George Hilton.

“Él me dijo que quería colocar el fútbol sala como exhibición en Río. Yo estaba contenta, porque sería un primer paso para luego ser más grande. Pero no dependía solo de él. Nosotros somos una moneda de cambio”, aseguró a Efe la jugadora.

“Ahora hay dos chicas, Tatiana y Naiara, que trabajan en la Confederación Brasileña y conocen a la gente de la FIFA. Ser olímpica es mi sueño y creo que se podría hacer después de los Juegos de la Juventud (Buenos Aires, octubre). Ahí sí tienen el fútbol sala. Esperemos que después de Tokio sea posible. Estar en 2024 en París estaría muy bien”, afirmó.

Vanessa Pereira, que juega de ala, llegó a Murcia a principios de marzo procedente del Pescara, con el que lideraba la Liga italiana y llevaba 43 goles marcados.

“En mi club de Italia había un problema de gestión y no cumplieron el acuerdo que teníamos. He estado cinco meses sin cobrar dinero y, aunque amo el fútbol, también es mi trabajo. Me decían que me iban a pagar mañana y ese mañana nunca era cierto”, confesó la brasileña.

“Si vienes con carácter y honestidad y me dices que hay un problema, lo hablamos. Pero es que un día era una cosa, otro otra y no estaba bien. Era un club que no me daba condiciones para jugar. Entonces recibí una propuesta del Roldán e intenté llegar a un acuerdo para salir, pero tampoco funcionó”, apuntó Vanessa, que está en un “proceso judicial” para cobrar los cinco meses que le adeudan.

En Roldán, una pedanía del municipio murciano de Torre Pacheco, se encuentra muy a gusto. Ha hallado un club familiar, bien gestionado y en el que hay mucho compañerismo.

“El fútbol es universal y cuando juego no pienso si la ciudad es grande o pequeña, sino en si es un equipo honesto y competitivo. Aquí las chicas son majas y la dirección la componen personas competentes, honestas y que me dejan trabajar. Ellos no me tratan diferente, me tratan igual que al resto, y por eso me encuentro muy bien”, declaró.

Con el equipo murciano tiene contrato hasta 2019 y espera “cumplirlo”.

“Apostaron por mí en un momento en el que no sabía qué hacer, me abrieron una puerta y estoy agradecida. Por eso, si las cosas van bien, quizá luego siga más allá de esa fecha. Son personas maravillosas”, insistió.

Su día a día es muy intenso. Por las mañanas, lunes, miércoles y viernes hace trabajo funcional con los entrenamientos que le manda Lucas, el entrenador personal de los futbolistas Douglas Costa y Rafinha, entre otros.

“Son cinco chicos que han creado un grupo de whatsapp y me mandan el trabajo que tengo que hacer. Luego, por las tardes entreno con el equipo y ahora empiezo las clases de castellano”, desveló Vanessa.

El fútbol sala siempre ha corrido por sus venas y con este deporte ha llegado a lo máximo. Fue elegida mejor jugadora del mundo en 2010, 2011 y 2012, segunda en 2014 y 2015 y tercera en 2017.

Ha sido seis veces campeona del mundo con Brasil, en tres ocasiones máxima goleadora del Mundial y suma también dos Copas América.

“Mis padres no tenían dinero cuando era niña y en mi escuela de Patos de Minas nos dejaron un espacio para que mi familia viviera allí. Cuando mis padres trabajaban, los profesores de Educación Física cuidaban de mí”, recordó.

“En la escuela tenía todos los deportes, pero siempre me giraba a mirar a los chicos que jugaban a fútbol sala. A los cinco años un amigo que se llama Cicinho me llevaba fuera de casa para hacer pases, regates y jugar al fútbol. Así empecé”, relató Vanessa, que “al principio jugaba con niños en vez de con niñas”.

“No había equipo femenino. Mi padre fue el que hizo el primer equipo de fútbol sala femenino de la ciudad para tener la competición de escuelas”, comentó.

En esa escuela de Patos de Minas vivió Vanessa con sus padres hasta los catorce años. En aquel momento sus padres, que habían podido ahorrar algo de dinero, ya tuvieron una casa propia.

Tres años después, con diecisiete, Vanessa recibió una propuesta para salir de Patos de Minas y jugar en un equipo profesional de Governador Valadares, en Minas Gerais. A los dieciocho tuvo una lesión de menisco y cruzado y estuvo un año sin jugar.

Su despegue comenzó a los diecinueve, cuando fue a Santa Catarina, comenzó a ganar títulos y empezó a forjar su leyenda en Brasil.

A España llegó por primera vez en diciembre de 2010, al Burela gallego. “En Galicia estuve bien, pero no tuve madurez para continuar. Salí de Brasil porque necesitaba un tiempo, pero tenía que regresar, aunque la experiencia fue muy bien”, aseguró.

Tras regresar a Brasil, abrió una nueva etapa en Europa para jugar en Italia.

“De todas las Ligas que he probado, la mejor organización la encuentro en España. En Brasil hay más cualidades técnicas y tácticas, hay jugadores excepcionales, pero hay diferencias en el campeonato. En España juegan bien todos los equipos bien y creo que a día de hoy es la mejor Liga”, señaló Pereira desde la cancha del Leganés (Madrid), en la que su equipo se impuso 2-6 en la última jornada de liga.

El Jimbee Roldán es cuarto en la tabla, a solo dos puntos del trío de cabeza, a cinco jornadas del final del campeonato.

Los éxitos que ha cosechado Vanessa con sus equipos y, sobre todo, las distinciones que ha recibido a nivel individual no le han hecho cambiar su personalidad.

“El reconocimiento te agrada mucho por dentro, pero mi trabajo no cambia por ganar o perder. La primera vez que me eligieron mejor jugadora del mundo me acuerdo que hablé con mis padres y ellos se pusieron a llorar. Para mí fue reconfortante, pero luego hay que seguir”, subrayó.

El deporte la ha unido a otros grandes deportistas y muchos de sus compatriotas se cuentan entre sus compañeros y amigos.

“Douglas Costa es muy amigo, igual que Rafinha”, dijo.

También conoce a Thiago Alcántara e incluso a Neymar Júnior, ahora en las filas del PSG. “A Neymar fui a conocerlo a Barcelona hace dos años. Es un chico excepcional, muy simpático. Nos hicimos una foto y la puso en su instagram”, apuntó.

De momento,su presente y su futuro más inmediato pasan por seguir en el Jimbee Roldán. Luego quizá regrese a Brasil.

“Me gustaría terminar en Patos, donde empecé, en el pabellón que lleva el nombre de mi padre. Pero ahí no tienen una liga. También he estado ocho años en el Unochapecó y es un equipo que llevo en el corazón. Lo gané casi todo. Pero, como dije antes, lo más importante al final son las personas, las ciudades y estar cómoda”, destacó Vanessa Pereira.